Caza en ojeo
En Fresnedas Altas los ojeos se celebran desde hace más de un siglo. Forman parte de la historia de la casa y representan uno de los máximos exponentes de la caza menor en España.
El terreno de la finca (llanos, laderas suaves, arroyos y grandes encinas) está configurado de manera natural para conducir a la perdiz hacia los puestos con fuerza y limpieza. Esa combinación de orografía y tradición convierte el ojeo en una experiencia técnica, exigente y profundamente auténtica.
En cada jornada interviene un equipo completo: ojeadores, secretarios, cargadores, jinetes y perros de cobro. Cada uno cumple su función con rigor, discreción y una coordinación impecable. La organización es seria, segura y precisa, permitiendo que la perdiz llegue a los puestos en vuelo firme, rápido y decidido.
La presencia del caballo, hoy casi desaparecido en los ojeos de perdiz, sigue siendo parte esencial del trabajo en Fresnedas Altas. El jinete y su caballo ordenan el monte, marcan tiempos y ayudan a que la perdiz salga con la fuerza y limpieza que distinguen nuestros ojeos.
Los ojeos de Fresnedas Altas tienen un carácter propio: el silencio del campo antes de abrirse el monte, la tensión del vuelo y los tiros largos y difíciles que solo la perdiz brava es capaz de ofrecer.
Atendemos personalmente cada solicitud para garantizar una experiencia
excepcional. Grupos reducidos y plazas limitadas.